¿NOS MERECEMOS LIBRERÍAS MEJORES?
Para el viajero frecuentemente la comparación es habitual. Mira aquí y allá y no hay por dónde perderse. Allá hay más y mejores. Las de por aquí se ven escuálidas y poco producidas. Muy tímidas, poco definidas y silenciosas, un poco tristes incluso. Carentes de una propuesta. Ni hablar de las brasileñas con ese incontrolable afán monumental. Las españolas son descaradas y exhiben sin complejo el liderazgo que otorga ser el origen de una lengua.
Me dicen que las nórdicas aparentan cierta sobriedad pero una vez adentro las cosas cambian y son más juguetonas que sus frías vitrinas.
Aunque las promociones para viajar a Buenos Aires continúan tentadoras, el tipo de cambio no es tan beneficioso como cuando la debacle Argentina era aún más profunda. Sin embargo, las librerías porteñas son un potente imán para cualquier turista que pasee por las deterioradas callecitas de ese lugar. Son grandes, bien surtidas y algunas hasta bien atendidas. Están por todas partes, algunas tienen café y por sobre todo mucha gente comprando. Mucha.
El mercado chileno no es tan solo pequeño para las editoriales españolas, es también una incógnita. Para los optimistas es un mundo de posibilidades y para los gerentes editoriales es un círculo hermético en vías de extinción, por eso cambian de empleador cada dos o tres años, con muy pocas excepciones.
Por aquí las librerías se esfuerzan en ser modernas, higiénicas, uniformes, algunas incluso marciales. Las formas de nuestros negocios son tan amplías como la imaginación de nuestros arquitectos y de quienes los financian. Es cosa de mirar lo que está de moda, ese arrebato creativo conocido como “strep center”, una joya.
Pero lo mejor de todo ocurre con el intercambio de información entre esas esforzadas e incomprendidas personas que día tras día abren sus cortinas para someterse al caprichoso deseo del consumidor de libros. Como resultado de aquellas cumbres, rescato algunas anécdotas.
Cliente : ¿Tiene libros de western?
Librero: Mmm, libros de vaqueros, del oeste…
Cliente: No creo. Es uno para el colegio.
Librero: Ah, Werter de Goethe.
Cliente: Ese. Usted que sabe…
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Cliente: ¿Tiene libros con fotos de ángeles?
Librero: (?)
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Librero: Hola, ¿te podría ayudar en algo?
Cliente: ¿Tú?
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Cliente: ¿Tiene algo de editorial Nostradamus?
Librero: Podría ser Mare Nostrum.
Cliente : Eso.
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Cliente: Los libros de psicoanálisis
Librero: Arriba, en el segundo piso.
Cliente: ¿Debo subir?
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Cliente: ¿Cual es el valor del precio?
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Cliente: Busco un librito verde.
Librero: Y de qué corte es?
Cliente: Así, chiquitito…






